El fiscal Osmar Segovia, quien se desempeñaba en la Unidad Antidrogas, fue trasladado a Paraguarí por disposición del fiscal general del Estado, Emiliano Rolón, luego de negarse a firmar la acusación contra exministros del gobierno de Mario Abdo Benítez, en el marco del proceso por presunta filtración de datos de Seprelad.
Ahora, la Corte Suprema de Justicia resolvió nombrarlo camarista del fuero civil de Paraguarí, una decisión que genera ruido político y judicial por el contexto en el que se produce.
El caso vuelve a desnudar las tensiones internas del sistema de justicia: mientras el Ministerio Público dispuso su traslado, la Corte lo ubica en un cargo de mayor jerarquía dentro del Poder Judicial.
La designación es leída como un fuerte mensaje hacia la Fiscalía General y, especialmente, hacia Emiliano Rolón. En términos institucionales, el nombramiento deja una señal incómoda: en la justicia paraguaya, las decisiones disciplinarias o administrativas pueden terminar convertidas en ascensos.

